USA da la espalda al Cambio Climático

El 28 de marzo pasado, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que busca echar para atrás muchos de los elementos clave de la estrategia para el Cambio Climático de Estados Unidos.

Esta iniciativa pone en juego muchas de las estrategias ya en marcha de empresas, inversionistas, consumidores y diversos estados de ese país que buscan soluciones bajas en carbono para tener ahorros económicos, proteger la salud pública y apoyar fuertemente la acción climática. Es más que evidente el impacto que tendrá a nivel mundial.

A continuación, los puntos que nos parecen más importantes analizar:

Revisión del Plan de Energía Limpia: este plan establece por primera vez los estándares para las plantas de energía existentes – la mayor fuente de emisiones de dióxido de carbono de Estados Unidos.

La orden firmada obliga a la Agencia de Protección al Medio Ambiente (EPA por sus siglas en inglés) a revisar el plan con la opción de suspender o rescindir los estándares ya acordados. Es obvia la intención de echar abajo estos estándares. Esto podría reducir la transición ya iniciada hacia energía limpia, poniendo en juego la seguridad climática del planeta. Con daños evidentes hacia la salud de las personas y la creación de incertidumbre en la inversión de energía limpia.

Revisión de las reglas de emisiones para las plantas de energía nuevas alimentadas con combustibles fósiles: estas reglas ponen un límite a las emisiones de dióxido de carbono de plantas nuevas.

La orden, nuevamente obliga a la EPA a revisarlas con la opción de suspenderlas, ajustarlas o rescindirlas. La intención de estas reglas era impulsar la inversión en tecnologías y combustibles que les permitieran reducir sus emisiones para plantas alimentadas con carbón. La intención de la orden es buscar el resurgimiento del carbón como fuente de generación de energía. Económicamente tendrá implicaciones graves en las inversiones que han crecido a lo largo de los años hacia tecnologías limpias y la readaptación de plantas nuevas hacia tecnologías que, aunque en proceso de ser descontinuadas, podrían retomar fuerza con su correspondiente impacto a nivel mundial como consecuencia de sus emisiones.

Revisión de políticas para modernizar el manejo de la producción de carbón, petróleo y gas en suelo público y de poblaciones nativas: impacta directamente la moratoria de nuevos arrendamientos de áreas federales en el que se establecen requerimientos de seguridad para fracking en suelo público y de poblaciones nativas y las regulaciones actualizadas para operaciones no federales de petróleo y gas dentro de refugios y parques nacionales.

La moratoria se detiene y se revisa el Programa Federal de Carbón para suspender o rescindir de los estándares al respecto. Con esto se perderá la habilidad para evaluar respecto a potenciales impactos ambientales y de salud pública en estas operaciones.

Nuevamente, ante este hecho, hoy más que nunca, es evidente la imperiosa necesidad de tener acción local y reducir nuestras emisiones de todas las formas posibles.
Revisión de las reglas de emisiones de metano: reglas que se dirigen específicamente a los límites de emisiones de equipo nuevo, reconstruido o modificado de producción de gas natural y petróleo, y a la reducción de desechos y emisiones de metano que requiere que los productores de gas y de petróleo reduzcan las fugas de metano en las operaciones de perforación en suelo público y de poblaciones nativas.

La EPA recibe la instrucción directa para que potencialmente suspenda o rescinda estos estándares, con la intención última clara de disminuir los esfuerzos por reducir las emisiones de metano. Al tener un potencial 28 veces mayor de calentamiento global que el dióxido de carbono, los impactos de tener mayor cantidad de metano en la atmósfera implican impactos directos y peligrosos relacionados directamente con el Cambio Climático.

Rescindir los lineamientos federales sobre la inclusión del Cambio Climático en los permisos de proyectos: el impacto es directo en la Política Ambiental Nacional (NEPA por sus siglas en inglés), que a partir de 2016 incluye consideraciones sobre Cambio Climático en sus evaluaciones – como la cuantificación de emisiones de GEIs en los proyectos y la consideración de alternativas para ayudar a las comunidades a tener mayor resiliencia al cambio climático.

¡Se rescinden los lineamientos por completo y ya no será requerido considerar al Cambio Climático en ningún proyecto!

Revocación de la estimación de los costos sociales del dióxido de carbono: estos costos se vuelven componentes cruciales en el análisis costo-beneficio de las regulaciones que afectan las emisiones. Esta orden desmantela el Grupo de Trabajo Inter-Agencias (IWG por sus siglas en inglés), grupo de expertos técnicos que se formó para desarrollar un conjunto único de estimados gubernamentales con base en la ciencia y la economía más recientes y avanzadas.

Con esto, se elimina el valor del costo social del Cambio Climático reforzando la idea de que es una gran fraude.

Rescindir las acciones presidenciales sobre resiliencia al Cambio Climático en Estados Unidos: se echa abajo la orden ejecutiva 13653 respecto a la preparación de Estados Unidos para los impactos del Cambio Climático – con impacto directo en las agencias federales para tener planes de preparación y de adaptación extensos – y el memorándum presidencial sobre Cambio Climático y seguridad nacional que pedía a 20 agencias federales con responsabilidades directas respecto a la generación de ciencia del clima, inteligencia y seguridad nacional a trabajar en conjunto para desarrollar planes para los impactos del Cambio Climático.

El costo de desastres antes eventos climáticos extremos como sequías e inundaciones tendrá un repercusión directa en la economía local al actuar “al vapor” ante estos eventos y no de manera anticipada.

El acuerdo de Paris: esta orden no saca a Estados Unidos del acuerdo. Al parecer, la administración de Trump sigue evaluando cómo hacerlo, ya que de así declararlo, se pondría en riesgo la habilidad de Estados Unidos de involucrarse en conversaciones estratégicas que vinculadas a las conversaciones climáticas, al mismo que tiempo que los otros 189 países que ya han enviado sus planes de acción climática estarían más renuentes a trabajar con Estados Unidos en otros temas, afectando directamente el crecimiento del mercado de energía limpia.

Tendremos que seguir esperando para conocer la estrategia que tomará esta administración y cómo realizará su casi inminente salida.

Al ser, junto con China, los mayores países emisores, este cambio drástico en la línea que se venía presentando con Obama como líder a nivel mundial en la acción climática, además de representar riesgos a la economía y salud de Estados Unidos, resulta obvio pensar que esta orden tendrá gran impacto a nivel global. Nuevamente, ante este hecho, hoy más que nunca, es evidente la imperiosa necesidad de tener acción local y reducir nuestras emisiones de todas las formas posibles. Sin querer llegar al catastrofismo, el futuro de nuestra especie está en juego.

Autor

Ana Lucía Guasque

Asociada de Punto Verde donde se desempeña como consultora para el diseño de estrategias de sosteniblidad empresarial y co-diseña la estrategia de capacitación en línea, Ana Lucía tiene más de 12 años de experiencia en sostenibilidad empresarial, con énfasis en establecimiento de metas, seguimiento de medidores ambientales, así como fijación de metas de reducción de huella de carbono a nivel corporativo. Cuenta con amplia experiencia trabajando con colaboradores para el cambio de actitudes socio-ambientales mediante la capacitación. Ha desarrollado proyectos de inventario de emisiones para medir la huella de carbono de eventos, desde el diseño del programa para llevar a cabo la medición hasta el diseño de las iniciativas de reducción y mitigación.

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