Resilientes y perseverantes

La Real Academia de la Lengua Española define a la resiliencia como la “…capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.” Y también define al verbo perseverar como “durar permanentemente o por largo tiempo”. Me parecen las dos mejores palabras para definir a las tortugas marinas. Resilientes al enfrentar tanta adversidad y resistir, y perseverantes al insistir, aún así, en cumplir su rol en el planeta.

Y así lo demuestra su historia en la tierra, que data de más de 100 millones de años, en donde han sido responsables de mantener la salud de las praderas submarinas al alimentarse de ellas y permitir que los nutrientes sigan llegando y creciendo al igual que en los arrecifes de coral; también proporcionando hábitat y alimento para otros tipos de vida marina, como los pequeños peces que en ocasiones vemos se alimentan o viajan gracias a sus majestuosos caparazones; además de facilitar el ciclo de nutrientes entre los mares y las costas por sus travesías entre estos dos ambientes. Y también son presa de animales mayores, teniendo un rol crucial en la cadena de alimentación del mar.

En el mundo existen 7 especies de tortugas marinas, solo una de ellas no llega a nuestras costas a desovar. ¡Qué enorme privilegio para nosotros! Pero es una más grande responsabilidad – de permitirles tener los espacios seguros para desovar en nuestras cosas, de protegerlas de la pesca comercial que se realiza en nuestros litorales.

La acción individual inmediata es posible
Pero es precisamente sobre su resiliencia que tenemos que aprender. El Cambio Climático nos afecta a todos los seres vivientes de la Tierra. A ti, a mí, a cada tortuga que vive hoy en los océanos. Ellas ya ven disminuir sus fuentes de alimentación, viven en mares cada vez más ácidos y aún así, continúan sus viajes, sus trayectos, llegando a las playas a buscar espacios para que sus crías nazcan… a pesar del ser humano.

Existen especies de tortugas marinas que se encuentran ya en peligro de extinción ecológica – es decir, el punto en el que, por la cantidad de individuos vivos de una especie no es posible llevar a cabo su función dentro del ecosistema y así llenar de beneficios los océanos. ¿En qué momento nos daremos cuenta, como especie, por nuestra propia sobrevivencia, que nos es conveniente cuidarlas, respetar sus hábitats, ayudarlas a que sus crías nazcan de manera segura? ¿En qué momento aplicaremos adecuadamente el principio precautorio – que es cuando si no se conocen todos los resultados de una acción determinada por la incapacidad, más no voluntad, científica de llegar a dicha verdad, deben implementarse medidas para evitar la actividad en sí misma – por decir, para la pesca? Tenemos cierta evidencia de las funciones en los ecosistemas de las tortugas marinas, pero al habitar en los océanos es muy probable que desconozcamos muchos más servicios ecológicos que llevan a cabo en el mar.

La acción inmediata individual es posible: apuesta por la reutilización, fomenta y empuja el reciclaje, dale más vida útil a los artículos de plástico, busca cómo lograr una economía circular, dispón de tus residuos adecuadamente, mantén limpios los ríos y las cuencas, cuando vayas a la playa sé responsable… y, ¿sabes? Con estas acciones no sólo las estarás cuidando a ellas: a final de cuentas, también te estarás cuidando a ti.

About the Author

Ana Lucía Guasque

Asociada de Punto Verde donde se desempeña como consultora para el diseño de estrategias de sosteniblidad empresarial y co-diseña la estrategia de capacitación en línea, Ana Lucía tiene más de 12 años de experiencia en sostenibilidad empresarial, con énfasis en establecimiento de metas, seguimiento de medidores ambientales, así como fijación de metas de reducción de huella de carbono a nivel corporativo. Cuenta con amplia experiencia trabajando con colaboradores para el cambio de actitudes socio-ambientales mediante la capacitación. Ha desarrollado proyectos de inventario de emisiones para medir la huella de carbono de eventos, desde el diseño del programa para llevar a cabo la medición hasta el diseño de las iniciativas de reducción y mitigación.

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