Día de la Tierra

Me pasa muy seguido que me pierdo en los días que celebran o conmemoran tal o cual cosa. Apenas termina el día de conmemoración de algo en especial y al día siguiente ya se conmemora algo completamente diferente con lo que tal vez sí me identifico, pero no tengo ni tiempo para entrar en el estado de ánimo pertinente. Sin embargo, desde que me acuerdo, esta conmemoración es diferente. El Día de la Tierra no se estableció como fecha conmemorativa por una necesidad política de las altas esferas. No; esta salió de la gente como tú y como yo, aunque la voz oficial la dio el entonces senador por el estado de Wisconsin en Estados Unidos, Gaylord Nelson.

En un año – 1969 – de movimientos estudiantiles, musicales y guerra (los Beatles,  Jimi Hendrix (R.I.P) y Vietnam) existía la de falta de preocupación por parte de las empresas por evitar la contaminación generada por sus operaciones y, por el contrario, vendían como necesaria la idea de las largas fumarolas grises en pro del progreso. En este contexto sucedió el derrame de petróleo de Santa Barbara ese mismo año, que sirvió como elemento clave para detonar la efervescencia de los jóvenes aprovechada por Nelson para llevar la protección del medio ambiente a la agenda política nacional. Nelson juntó a varias personas, y con 85 en el grupo, se dedicaron a llevar a cabo eventos en todo el país.

Para 1970 se contabilizaron más de 20 millones de personas en Estados Unidos participando en esta fecha. Entre ellos compartían valores y preocupaciones a nivel local y en grupos menores en la esfera nacional. Hacia fines de ese mismo año, la energía del movimiento en su totalidad logró la creación de la Agencia de Protección al Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés).

1990 fue la primera vez que decidió hacerse mundial el movimiento, y se unieron más de 200 millones de personas en 141 países. En el año 2000, con el cambio climático como tema principal, se unieron 5,000 grupos ambientales de 184 países; y en 2010 se enfrentó al movimiento bien financiado de escépticos del cambio climático, involucrando a 22,000 socios en 192 países.

Más allá de una celebración de un día, en donde podemos ir a eventos, o leer blogs con diferentes perspectivas (como éste) que tratan sobre el tema, el objetivo de fondo es que sea un día de acción para lograr cambios en políticas públicas y que dé como resultado acciones tangibles en el combate al cambio climático y la protección de la Tierra.

¿Qué puedes hacer ya, de manera individual,
a partir de hoy?
  1. No consumir plástico desechable. Es imposible deshacernos del consumo de productos hechos de plástico, pero sí podemos evitar el consumo de todo el que se usa una sola vez: bolsas, botellas, platos desechables, popotes,…
  2. Comer menos carne. El sector ganadero es responsable de aproximadamente 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs) a nivel mundial – entre la cantidad de tierra que se deforesta para el pastoreo del ganado y el gas metano producido como efecto de su digestión de los animales – y su crecimiento se ha dado gracias a nuestros hábitos de consumo. Verifica tus patrones de consumo y comprométete a eliminar tu consumo cárnico al menos 1 vez a la semana.
  3. Utilizar menos tu auto. Sí, eso implica tener menos comodidades. Sin embargo, puedes organizar tus rutas si te es indispensable utilizarlo. Pero al mismo tiempo, estarás más expuesto a la convivencia que, en muchas ocasiones, buscamos evitar. Sé parte de tu comunidad, donde quiera que te encuentres, y busca establecer esas rutas comunes que a todos nos benefician al reducir el consumo de gasolina y las emisiones correspondientes.
  4. Reducir tu impacto en general. Revisa tus patrones – de consumo, de limpieza, de lavado de ropa, de higiene personal – e identifica áreas de oportunidad. Comienza de a poco, para que permanezcan como hábitos a largo plazo.
  5. Enterarte de lo que sucede en tu entorno y participar activamente. Únete y promueve campañas de concientización, pide a tus gobernantes que respeten acuerdos establecidos o que no aprueben leyes que afecten a la naturaleza, a la biodiversidad. Participa en actividades de empresas cercanas al lugar en el que vives o en el que trabajas. Busca las maneras de hacerlo, con quién debes comunicarte y cómo. Mientras más manos participen, el resultado es más visible y benéfico para todos.
  6. Capacítate. Entérate de todos los cursos y talleres disponibles para que puedas conocer más a fondo cómo puedes participar como ciudadano pero también desde tu ámbito laboral. 
  7. Mantente enterado. ¡Es bien fácil! Puedes suscribirte aquí a nuestro boletín que llegará a tu correo semanalmente y al hacerlo, llegarán a tu correo 21 tips para una vida más sostenible.

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  1. Desarrolla un marco ético individual para que todas tus decisiones sean sustentables, puedes apoyarte en la Carta de la Tierra, esta declaración universal comparte principios y valores basados en 4 ejes fundamentales, 1. Respeto y Cuidado de la Comunidad de la Vida; 2. Integridad Ecológica; 3. Justicia Social y Económica; 4. Democracia, No violencia y Paz. http://www.cartadelatierra.org

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