Tu dinero manda

“Con dinero baila el perro”… así es. Con tu dinero, con mi dinero, con el dinero de tu PyME, con el dinero de tu gran empresa. Cada vez que tomas la decisión de comprar un determinado producto o servicio estás, implícitamente, avalando las decisiones que están detrás de su producción: la forma en la que está producido, cómo se hace el manejo de los residuos generados para su producción, la manera de emplear a sus colaboradores, etc. ¿A poco no lo habías pensado?

Si tú compras una marca determinada de, digamos hojas de papel, para utilizarlas en la operación diaria de tu empresa, tu decisión de compra está avalando los procesos productivos de dicho producto. Estás avalando el origen de la celulosa utilizado, los químicos blanqueadores, el manejo de sus aguas residuales y la presente – o ausente – contaminación correspondiente. Estás también avalando las condiciones laborales de los colaboradores de la empresa. Y aquí es donde yo pregunto: ¿conocemos todo esto? Porque el mensaje que le estamos enviando a dicha marca es que está haciendo bien las cosas, es que sus procesos productivos son adecuados, es que sus condiciones laborales son las adecuadas.

Porque todos somos consumidores, desde individuos hasta grandes corporaciones.
“Pero, ¿cómo me entero de todo eso? ¿cómo puedo conocer a detalle todos esos temas para tomar decisiones informadas?”. Sencillamente estableciendo diálogos bidireccionales con este grupo de interés – proveedores – de tu empresa. Dependiendo de tu tamaño – y por ende de tu gasto en el producto de dicha marca -estarás, o no, en mejores condiciones de ser más o menos escuchado. Claro, como empiezo esta entrada, “con dinero baila el perro”. Pero si tu tamaño no es el suficiente para ser escuchado por tu proveedor, ¿crees que las cosas cambiarían si te unieras con otras empresas de tu sector – un grupo de interés más de tu empresa, tu competencia – y solicitaran esta información de diversos proveedores? Todo con la intención de tomar decisiones más informadas, no lo olvides. ¡Pues claro que sí!

Y esta es tan solo una forma de iniciar en la Responsabilidad Social Empresarial, sobre todo siendo una PyME de servicios, por ejemplo. Porque en muchas ocasiones nos hemos topado con clientes que suponen que por su tamaño o por su giro están exentos de participar en la sostenibilidad empresarial. Nada más lejos de la realidad. Porque todos somos consumidores, desde individuos hasta grandes corporaciones. Y, en la sociedad de consumo en la que estamos inmersos, y hasta que no ideemos como sociedad otro sistema de producción, la herramienta que tenemos absolutamente todos a la mano para poder hacernos oír son nuestras decisiones de consumo.

Si realmente quieres iniciar en la Responsabilidad Social Empresarial, piensa en el mayor impacto que puedes generar dependiendo del giro de tu empresa. Y, a partir de ahí, con un poco de creatividad y ganas de ser un verdadero agente de cambio, las oportunidades son infinitas. Cámaras, asociaciones, sectores productivos… acércate y propón tus iniciativas para suministros socioambientalmente amigables. Ningún esfuerzo es pequeño. A decir verdad, absolutamente todas nuestras acciones cuentan. ¿En dónde quieres que quede tu dinero – talando árboles sin un manejo forestal adecuado o en la inversión de producción de celulosa a partir de reciclaje? Son solo ejemplos que se me ocurren. Hay millones más.

About the Author

Ana Lucía Guasque

Asociada de Punto Verde donde se desempeña como consultora para el diseño de estrategias de sosteniblidad empresarial y co-diseña la estrategia de capacitación en línea, Ana Lucía tiene más de 12 años de experiencia en sostenibilidad empresarial, con énfasis en establecimiento de metas, seguimiento de medidores ambientales, así como fijación de metas de reducción de huella de carbono a nivel corporativo. Cuenta con amplia experiencia trabajando con colaboradores para el cambio de actitudes socio-ambientales mediante la capacitación. Ha desarrollado proyectos de inventario de emisiones para medir la huella de carbono de eventos, desde el diseño del programa para llevar a cabo la medición hasta el diseño de las iniciativas de reducción y mitigación.

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